

Canto de Entrada - Que Alegría
Misa de Quince Años
MINISTERIO DE TEATRO

PORQUE DIOS ES NUESTRA OPCIÓN
Warning: Para esta obra se recomienda sentar a los espectadores lejos de las escenas ya que se necesita espacio para caminar, peleas, efectos visuales e iluminación
Personajes: 24
Materiales de personajes:
Dios: Túnica blanca
María y José: Túnica blanca con azul y café con verde
Ángeles: Túnicas blancas o con olores claros, alas, aureola, espadas, arpas, decoraciones doradas
Demonios: Túnicas negras con rojo, cuernos, colas, alguno con alas, atuendos exóticos, trinches, espadas, capas
Reyes magos: Túnicas de colores por ejemplo blanco con rojo, azul con amarillo, verde con morado, coronas, turbantes, cofres, jarrones
Pastores: Pantalón y playera de manta, sombrero, reboso, faldas, bastón, paliacate, huaraches, gabán
Mineros: Túnicas oscuras, bolsas de cabeza para sacar piedras, lamparas, picos
Posaderos: Túnicas en cuerpo y cabeza
Ermitaño: Túnica negra
Herodes: Túnica Blanca, Corona, Capa azul o roja
Soldados: Túnica blanca o roja, casco, capa, guaraches, muñequeras
Estrella: Traje de estrella
Escenario: Los personajes se situaran para hablar en la parte centro centro
Escenarios:
1.- Cielo
2.- Infierno
3.- Casa de María
4.- La mina
El portal de Belén
Iluminación: Se iluminara con una lámpara reflector de diferente colores de acuerdo a la escena, azul y blanco para los ángeles, rojo y blanco los demonios, verde y blanco los pastores, morado y blanco los reyes magos, el nacimiento todo blanco, la iluminación será desde ariba hacia los personajes de forma cercana
Audio: Diversos audios
Desarrollo:
Esta pastorela nos cuenta






PRIMERA ESCENA
"EL PLAN"
EN EL CIELO
Divina:
Serafinillo:
Divina:
Serafinillo:
Divina:
Serafinillo:
Querubín:
Divina:
Serafinillo:
Querubín:
Pureza:
Divina:
Serafinillo:
Divina:
Querubín:
Divina:
Querubín:
Pureza:
Divina:
Pureza:
Divina:
Querubín:
Divina:
Querubín:
Serafinillo:
Pureza:
Serafinillo:
Querubín:
Divina:
Querubín:
Divina:
Pureza:
Serafinillo:
Cizañito:
Divina:
Cizañito:
Pureza:
Querubín:
Divina:
Querubín:
Divina:
Serafinillo:
Cizañito:
Serafinillo:
Pureza:
Serafinillo:
Divina:
Serafinillo:
Divina:
Pureza:
Querubín:
Serafinillo:
Querubín:
Serafinillo:
Querubín:
Cizañito:
Serafinillo:
Pureza:
Divina:
Cizañito:
Querubín:
Pureza:
Divina:
Pureza:
Alma:
Serafinillo:
Gabriel:
Serafinillo:
Cizañito:
Serafinillo:
Cizañito:
Gabriel:
Divina:
Gabriel:
Cizañito:
Querubín:
Gabriel:
Querubín:
Gabriel:
Divina:
Gabriel:
Alma:
Gabriel:
Alma:
Gabriel:
Alma:
Gabriel:
Divina:
Gabriel:
Serafinillo:
Gabriel:
Alma:
Querubín:
Pureza:
Gabriel:
Pureza:
Gabriel:
Querubín:
Gabriel:
Todos:
Entra música de arpas. Un grupo de ángeles y serafines reunidos en las nubes. Música va saliendo gradualmente. Serafinillo entona a capela una melancólica canción celestial. Otros hacen coro. Cizañito se ve como un ángel que desentona con el resto y no atina el tono de la canción, su vestimenta es burda y lleva la cabeza descubierta.
(Entrando)
¿A capela…? ¿Cantan a capela?
Están afinando… son ejercicios para as cuerdas bucales, tú sabes Divina, ¿cierto?
¿Y la clave? ¿La cítara y el clavicordio, las arpas y el salterio?, ¿Dónde están los instrumentos?
(Nervioso)
¿L… los… los instrumentos…?
El Segundo Coro de los Ángeles no puede cantar sin música.
Las cítaras necesitaban… un ajuste de cuerdas, ¡eso! Un ajuste de cuerdas.
La voz también es música
(Con suspicacia) Serafinillo…
Está bien divina, no los encuentro, creo que… los perdí
Te ves preocupado. ¿Pasa algo?
Noooooo… puede ser… los instrumentos del Segundo Coro de Ángeles y ahora quien podrá salvarnos, aunque podemos…
No pureza no…
A los mejor los olvide en el séptimo cielo, después del concierto. Si das tu permiso iré a buscarlos lo más pronto posible.
Los vi en el quinto cielo, pero… eso no es tan importante. Ya sabemos cómo eres distraído. Lo que me tiene preocupado es otra cosa…
¿Qué es?, ¿tiene solución? La congoja de Dios. ¿Es eso…?
Si querubín, pensé que no lo habían notado.
El sentimiento se propaga, Divina. Es un secreto a voces. ¿Es por ellos, verdad? Por los hombres.
¡Por los hombres! ¡Por el mundo! ¡Por los que callan y por los que gritan!, ¡Por los que son y por los que piensan!, ¡siempre es por ellos…!
No somos quienes para juzgarlos.
Es un conjunto de opiniones… generalizadas, pero solo eso, opiniones.
¿Qué sabemos nosotros de lo que les causa penas?, ¿qué sabemos de sus misterios?, ¿de sus soledades, de su jubilo?, ¿qué sabemos nosotros de la ira de Dios?
¡Vaya que sabemos de la ira de Dios!
¿Estas reclamando algo?
¿Reclamando…? ¡Por favor, ¿Quién puede reclamar…? ¿Nadie como tú y Miguel saben de la ira de Dios, cierto?
¿De qué estás hablando…? ¡Nunca les entiendo nada! ¡Nada!
Antes de ti, Serafinillo… hubo otro tiempo.
¡Pues platíquenme, platíquenme…!
Lo vimos llorando por lo que sucedió con la esposa de Lot. ¡Llorar por lo del diluvio!
¡Por lo de Sodoma y Gomorra!, Por lo de Job ¿Te acuerdas Divina? ¿Te acuerdas de lo de Job…?
¿Eh? ¿Cómo olvidarlo, verdad?
No me gusta tu tono
Son opiniones… simple nostalgia por todo aquello.
Así empezó una vez una guerra en el Cielo.
Cómo olvidarla. ¡Aquella fue una guerra tremenda!
Yo no me acuerdo de nada.
(En susurro hacia el público) Yo sí me acuerdo
Dios no guarda ese tipo de nostalgia. Aquella legión tenía que ser expulsada. En el reino de nuestro Padre no hay espacio para la soberbia
(En susurro) ¡En el mío si! ¡hay… mucho lugar!
No deja de ser una guerra
Ciertas guerras son necesarias ¿Cierto Divina?
No hay paz mala, ni guerra buena
Así tenia que ser. ¡Miguel fue un gran guerrero! ¿te acuerdas Divina?, es el mejor soldado de Dios ¿Cierto?
Cierto, pero, aun así, no es nada grato ver a nuestros hermanos caídos de la gracia de nuestro Padre. ¿ustedes creen que a Él no le dolió esa guerra absurda?
¿De quién hablas? ¿lo conozco?
(Al oído) Si, Serafinillo, lo conoces muy… pero muy bien.
¿Quién es? ¿Cómo se llama?
(Impostando la voz, como un gruñido) ¡Luzbel…!
¡¿Luzbel…?! ¡Él era un ángel del cielo como nosotros!
Sí, como nosotros.
¡¿Y qué paso?!
¡La envidia!, ¡el celo!, ¡La rabia, Serafinillo...!
Comandaba una legión muy grande de ángeles, arcángeles y serafines. Todos lo siguieron. ¡Fue una rebelión gigantesca!, Nunca pudo soportar que los hombres fueran sus favoritos… Y lo siguen siendo. ¿Cierto Divina?
Así empezó la guerra
¡¿Guerra…?! ¡¿en el cielo…?!
Miguel era el mejor soldado de Dios. ¡Y aunque la guerra fue muy cruel, llena de violencia, plagada de batallas feroces! ¡indescriptibles, Serafinillo! Horrendas.
¡¿Y qué paso?!
San Miguel Arcángel y Gabriel… derrotaron a Luzbel ya toda su legión. Caídos de la gracia de Dios, se convirtieron en demonios y fueron expulsados del cielo.
(Apartándose de todos. Con tristeza.) ¡Todos! ¡Expulsados!
¿Y a dónde se fueron?, ¿A dónde los mando mi padre…?
¿Al infierno o a la tierra?, ¿a dónde, Divina…?
(Con malestar evidente y apretando las mandíbulas.) ¡Tú eres el ángel tercero del cielo!, ¡¡y no me gusta tu tono…!!, ¡¡le debes lealtad!!, ¡¡fidelidad!!, ¡¡si un sentimiento debes contener en la esencia que eres, ese es la gratitud!!, ¡el respeto…!, ¡¡la devoción…!!
(Apartado.) ¡De donde vengo, a eso se le llama cólera!, ¡Cólera!, ¡Cólera!, ¡Se contagia…, se propaga rápido!, ¡se vuelve ira…! (se ríe entre dientes.) ¡y la ira nos transforma, nos desdibuja…!, ¡nos vuelve diabólicos!, ¡diabólicos!, ¡diabólicos!, ¡diabólicos! (repite la risa burlona.)
Cálmate, Divina. Somos ángeles, no santos. (Pausa.), pero dime, ¿cuál es la razón de la tristeza de nuestro Padre?
¡Los hombres!, ¡Siempre los hombres!
No sabemos que sean ellos. Pero no lo creo. Todo parece en orden.
¡¿En orden…?!, ¡si se están pudriendo en el pecado!, ¡se están ahogando en la ausencia de fe!
(Entrando con una trompeta que hace sonar escandalosamente.) Con ustedes: ¡el arcángel Gaaaaabriellllll…!
(Aún apartado.) ¿Así serán todas las almas?, ¡¿Tan sangronas?!, Todos le hacen una reverencia.
Oí una discusión. ¿Pasa algo?
Me estaban contando de una guerra que…
(Corre y le da un sopapo en l cabeza a Serafinillo.) ¡Cállate!, ¡No seas chismoso!
¡Ora!, ¿Y tú quién demonios eres?
Chitón, va a hablar el mero, mero. Deja ver que es lo que dice.
¿Pasa algo?
Nada, importante.
Es bueno que estén aquí reunidos. Tengo que decirles algo.
Ya puso cara de circunstancia.
¿Le pasa algo a Dios?
Así es.
También tú te ves preocupado
Si. Y no es para menos. Trate de convencerlo, pero… Dios tiene un plan.
Estamos a tus órdenes. Lo que nuestro Padre disponga.
El mundo no anda nada bien, nada bien, y Él ha pensado en destruirlo.
¡¿Destruirlo…?!, ¡No puede ser!, ¡¿Por qué¡?, ¡Él siempre se ha sentido muy orgulloso de su creación!
¿Me dejas terminar, Alma?
Perdón, señor, perdón. Continue.
Gracias por tu venia, Alma. (Con ironía.)
De nada, adelante.
Pero antes de destruirlo… quiere darles la última oportunidad.
¿Cuál es el plan?
Va a mandar a su Hijo a la tierra, con los hombres.
Pobre. Pero de todos modos Él es un Espíritu, como nosotros, no correrá ningún riesgo.
Allí está el problema precisamente, Serafinillo. No lo va a mandar como uno de nosotros… sino como un hombre. A su imagen y semejanza, pero ¡de carne y hueso; de sangre y vísceras; de vertebras y piel; de cartílagos, de venas, de nervios, ¡de manos y pies!, sensible a la belleza y a la textura de los cuerpos… por ende… sensible también al dolor. Como un hombre, Serafinillo… como un hombre.
(Se hace un silencio pesado. De pronto todos comienzan a hablar al mismo tiempo.)
¡Cállense!, ¡Silencio, por favor!, ¡dejen que Gabriel termine de explicarnos!
¡No puede ser!, ¡No lo puede enviar al mundo así!, ¡será totalmente vulnerable!, ¡estará expuesto a todo!
¡Lo van a hacer pedazos
Sera engendrado, no creado. Y será de la misma naturaleza de nuestro padre por quien todo fue hecho…
¡¿Engendrado…dijiste?!
(Asiente con pesado movimiento).
¿Pero…pero cómo?
¡En una mujer… sencilla, llena de nobleza y de virtud, de una gran humildad!
¡Laudable ella, clemente… fiel! Limpia, como un espejo de justicia, transparenten y venerable…
¡María!

SEGUNDA ESCENA
"LA ANUNCIACIÓN"
EN CASA
Gabriel:
María:
Gabriel:
(Oscuro rápido. Entra música: el Ave María.)
En la Tierra: “La Anunciación”
(El Ave María continúa. María asomándose por la ventana. Entra el resplandor de fuera. La silueta de Gabriel se recorta a contra luz, luciendo unas enormes alas. El Ave María baja de volumen. María se asoma y luego intenta hincarse ante la aparición del ángel.)
(Impide que María se arrodille tomándola del brazo.)
¡No, mujer! Soy yo quien se postra ante ti.
(Mirándolo anonadada.) ¿A… ante mí…? ¿P…ero…quién soy yo…?
Tú, María…eres tú, la Santísima Madre de Dios.
(Sube el volumen del Ave María. Oscuro gradual.)

TERCERA ESCENA
"EL COMPLOT"
EN EL INFIERNO

Vani:
Gula:
Vani:
Gula:
Perez-a:
Ira:
Perez-a:
Vani:
Luju:
Perez - a
Envidia:
Perez - a
Diablo
presentador:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Ira:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Soberbia:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Soberbia:
Lucifer:
Vanidad:
Lucifer:
Gula:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Avaricia:
Lujuria:
Avaricia:
Pérez - a:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Cizañito:
Lujuria:
Cizañito:
Lucifer:
Todos:
Lucifer:
Cizañito:
Lucifer:
Todos:
Lucifer:
(Oscuro rápido. Entra música: Carmina Burana.)
(siete demonios reunidos a la entrada de la caldera principal)
(Caminando con petulancia entre los demás demonios.)
¡Me encantan sus horribles colas puntiagudas! ¡no, cuernos limados a su mínima expresión!. me fascina su peste a metálico azufre, diluido a una vulgar imitación del mio. ¡me subyugan sus miradas inyectadas de su propia mediocridad!, ¡me enloquece su anhelo de serafines borrachos, en este sínodo infernal! ¡me enterneces sus sueños que sueñan con nubes negras y arcoíris reluciendo al purpura quemado...!
¡¿De qué presumes, vanidad?!, ¡¿de tu anoréxica belleza?!, ¡¿de tu pellejo pegado al esqueleto?!, ¡¿de tus patas flacas o tus ojos inyectados de apetitos culinarios que nunca... nunca podrá saciar?!
(maullando como gato enojado frente al rostro de la gula.) ¡Cállate, gorda...!, ¡eres una hambrienta insaciable!, ¡prefiero mi esquelética figura que a tus carnes sueltas y bofas!, ¡prefiero mi azufre concentrado que a tu aliento a cebolla y jengibre!, ¡prefiero mi propio jugo gástrico que a la peste de tu hocico, hediendo de alcaparras y eneldos rancios...!
(Gruñendo como perro listo para el ataque.) ¡Prefiero la abundancia de mis carnes y el aliento de tomillos y pimienta roja, que tu diafragma contraído por el hambre!, ¡prefiero mis eructos de huevo y epazote que tus antojos reprimidos!, ¡eres bella, bella, desgraciada!, jaja ¡pero hambrienta!
¡Aaaay...! ¡ya cállense las dos!, tienen una maldita eternidad discutiendo de lo mismo. Que flojera me dan.
(Gritando.) ¡Recua de asnos mal nacidos!, ¡¿qué hago aquí?!, ¡perdiendo mi tiempo con ustedes!, ¡neófitos!, ¡demonios condenados a mil años sin hacer nada!, ¡menos que gusanos en las corneas asomándose a la tierra!, ¡menos que una baba de sangre coagulada en la agonía!, ¡menos que eso...!, ¡¿qué hago con ustedes?!
¡Aaaaay, no!, ¡Otro...!, ¡otro que grita y vocifera... que hueva!
(A Luju.) Y tu... chiquito ¿qué haces aquí?, tan seriecito, ¿he?
pues aquí, nada más… Esperando como todos a que la eternidad se acabe. ¡Se me eriza un residuo de alma pura que aún me queda… ¡Aaaah!, Me emborracha. Y ya borracho, hasta guapo me miro.
¡Haaaah! Qué macho es este, si no tuviera tanto sueño… Tanto sopor… lo dejaba que me… ¡Que me hiciera pedazos!
¡¡No sé qué le ven!! ¡Qué le descubren!, ¡Qué le buscan!, ¡En el infierno todos somos iguales!, ¡La misma putrefacción!, ¡Los mismos deseos!, la misma patética nostalgia por la que fuimos. Allá arriba… Qué distinto era, repleto de enormes alas blancas revoloteando, una multitud de purezas para mancillar. Luminosas aureolas palpitando nerviosas antes de ser devoradas por la envidia, en cambio, aquí, ¿qué le puedo envidiar a estos mugrosos?
!Aaaah!, ¡Preciosa!, te corroe es tu sola, ¿No te destrozas por dentro?, ¡hasta envidia me da…! ¡Machota!
(entrando) ¡Diablos y diablas! Y uno que otro mari… Nero que navega perdido en los infiernos. Con ustedes… ¡Luuuuu… ciiii… feeeer…!
(entrando, revisa las colas y cuernos de los 7 demonios y los huele uno por uno punto.) huuuuum…. Qué rico huele la envidia a ese corrosivo ácido que desgasta Aaaah ¡deliciosa la vanidad! ¡¡exquisita!! te ves preciosa tú hueles a deseo, a deseo puro ese es un impulso irrefrenable, avasallante, abrazador, me gustas, ven a verme más tarde, a solas. Nada más de imaginarme se me derriten los cuernos y tú soberbia querida, amada, motor de las desgracias, tienes una fragancia loca que me domina (Huele a la gula y garraspea). Ajo… Y cebollita bien picadita. ¿ya comiste? Ahí tengo un par de espíritu renegados para devorarlos. Sazonados con un poco de pimienta negra bien finita… han de saber… hummmm pereza hueles a sueño a un puño de desidia destructoras infernales
(En ese momento entra corriendo Cizañito, apurado, en su carrera va despojándose de la túnica y el capuchón, que cubría su cabeza, exhibiendo sus cuernos y su cola.)
(agitado por la carrera) Luci… luci…
¡¿quién diablos me interrumpe?!
¡Luci! ¡Luci!
¡No me abrevies! Parece que dices: ¡Lasie! ¡Lasie! (Lo huele) huácala ¡hueles a suavitel! ¡¿Pos qué comiste?!
Es que vengo del ci… ci….
¿De dónde…?
Del ci… ci… cielo, vengo del cielo
cuántas veces te he dicho que no andes yendo solo para allá, ¿he? Te pueden echar a perder te pueden pasar algo. Imagínate que un día vuelves ya bueno e inmaculado, puro y casto ¿eh? Cizañito ¡qué asco!
¡Hay! Luci, no sabes lo que está pa… pa… pasando, no sabes Luci
(Dándole un sopapo en la cabeza). Que no e abrevies, mocoso, No me abrevies
Por favor, deja que nos cuente.
Estuve en el ci… ci… cielo, Algo está pasando allá
A ver vamos a ver, mi querido, Cizañito, ¿qué es lo que estás tratando de decir?
Va a mandar a su unigenito…
¿Quién?, ¿A dónde?
A la ti… ti… a la ti… ti…
(repitiendo el golpe en la cabeza) ¿A dónde a dónde mugre mocoso del infierno?
A la tierra, lo va a mandar a la ti… ti… tierra, con los hombres
¿A quién?, ¿a quién?
Al unigenito
¿Unigenito?
Si, a su hijo
(Sorprendido) ¿A su hijo? Va a mandar a su hijo a la tierra con los hombres ¡ha! ¿Es eso?
¿Pos no te acabo de decir que va a mandar al unigenito?
(Repitiéndole el golpe en la cabeza) Con razón no te entendía es Unigénito baboso, mendigo mocoso menso, unigénito
Ese es un viejo plan, cierto Lucifer
Cierto (pausa) ¿y qué más oíste?
Belén, Oí algo de belén, belén, belén.
¿Belén…? Que raro… si es lo que supongo… debería ser Betsaida o en todo caso Kapernaum… ¿pero belén?
La historia se edita, Lucifer. Los planes cambian
(pensativo) puede ser, pero…
Vamos Lucifer, no es algo que deba de preocuparnos, el Cielo ya es un sitio en franca decadencia.
Nunca subestimes al enemigo.
Oí de una hambruna en el Cielo, no es un lugar que le interesé a nadie. Menos si no hay nada que tragar allá
Es que… Rafael, el Arcángel Rafael… San Miguel… el propio Gabriel y yo formulamos una vez el plan… antes de… de los siete días de la creación, mucho antes del génesis… hicimos un plan de contingencia por si algo salía mal, pero… no puede ser, ¡No! ¡No puede ser! (pausa) ¿Qué más oíste, Cizañito? ¡Cuéntame!
Pos que disque una estrella… unos pastores…
¿Pastores?
¡Si pastores! Pastores, pastores
¡No entiendo! Con un demonio ¡No entiendo! No logro descifrar lo que se traen allá contra nosotros ¡Dime! Mocoso del infierno ¡Dime! ¿Qué más oíste?
Pos es que no sé... ya vez que los mondrigos Ángeles hablan la mitad y la otra la piensan.
(Entra Avaricia).
¡¿Y tú dónde andabas?!
ya vez que me gusta acumular. Los tesoros no se comparten
Hace hoyos negros para guardar sus pertenencias. Hace agujeros en la lumbre para esconder su propia atrocidad
¿Qué sabes tú de mi diabolismo atroz? ¿Qué sabes tu de lo que poseo y no?
Bueno... pues me voy a dormir un ratito mientras piensan. A mí, me da bastante flojera todo esto, me adormece...
Oye, lucí...
¡Que no me abrevies!
¿Fer? ¿Te gusta mas que te diga fer?
¡¿Qué es lo que quieres?!
¿Quién es una mujer laudable?
¿Laudable...?, Una mujer digna de admiración. ¿Por qué?
Pos es que oí algo de eso... dizque una mujer... ¿Cómo dijeron...? vene... ¿vene... qué?
Venerable, ¡Tonto!
No, tonto no dijeron.
Venerable... Laudable... Fiel... ¡María! ¡Es María...!, ¡Lo tengo!
(Todas rodean a lucifer)
¡¿Qué...?!
(Gritando) ¡va a mandar a su hijo al mundo...!, ¡lo va a enviar como hombre!, ¡lo va a engendrar María...!, ¡en María! no se podía quedar con las ganas (levanta los brazos al cielo) ¡no te cansas de sacrificar a los demás!, ¡es tu estilo! ¡hiciste lo mismo con Job...!. ¡hiciste lo mismo con el pueblo de Israel...!, ¡ese es tu estilo!, ¡ahora sacrificaras a tu propio hijo!, ¡esa es tu estela de sangre!, ¡tu historia de destrucción...! ¡No te cansas, no llenas nunca...!
¡Siempre se pone así de loco!
¡Pero no nacerá!, ¡no nacerá...!, ¡Te juro que no nacerá...!
¡No nacerá...!, ¡no nacerá...!
(Con un grito fuerte y prolongado) ¡Te lo juroooooooo...!
QUINTA ESCENA
"LA CONTINGENCIA"
EN EL CIELO

DIVINA:
GABRIEL:
DIVINA:
GABRIEL:
DIVINA:
Divina y Gabriel en la Nube
Hasta acá oímos su grito
Lo está intentando
¡Vaya que lo está intentando! Herodes ordenará una gran atrocidad. ¡Habrá demandar decapitar a cientos y cientos de niños! Si continua ahí, cuando nazca correrá un gran peligro. ¿Qué vamos a hacer, Gabriel?
Sacarla de ahí inmediatamente.
¿A dónde?
CUARTA ESCENA
"LA DISCUSIÓN"
EN CASA

MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
MARÍA:
JOSÉ:
En la Tierra: José y María
(Entra luz en la casa de María y la música)
(Diciéndole en el oído a José)
(Sorprendido) ¿qué estás que…?
(Se lo dice al oído)
¿De quién…?
(Se lo dice al oído)
¡Pero María…!, ¡¿Cómo quieres que crea eso?!, ¡¿quién puede creer eso?!
Todo el mundo lo creerá José, todo el mundo
¿Mundo…? ¿Edmundo el de la herrería?
José… ¿te estás burlando de mí?
¡María! ¡Por favor! ¡Esto es ridículo, no puede ser!, ¡¿te estás volviendo loca?!
Si no me quieres creer, afrontaré esto sola
¡¿Estás hablando enserio?! (pausa) Si esto es verdad, ¡puedes renunciar a ese sacrificio! ¡no tienes que ser tú, ni tengo que ser yo!, ¡¿Por qué nosotros María, que les vamos a decir a los demás?, ¿Qué de pronto se te apareció un ángel y que de pronto ya estás encinta?
A quien lo pregunte eso le diremos, es la verdad
(Con cierta angustia.) ¡No mujer, nadie se preña por la divina providencia!, ¡esto es absurdo, no tiene sentido, nadie lo va a creer jamás, María!, ¡Jamás!
Todo el mundo, José todo el mundo habrá de creerlo, en este tiempo y los otros, los que ni siquiera imaginamos tú y yo, es como palabra de Dios
¿Eres virgen, María? ¿Lo eres?
Lo soy
¡Esta es una cruz que no quiero cargar! ¡Una cruz que no quiero que cargues! ¡¿Qué va a pasar después, cuando lo hayas arrullado en tu regazo, cuando hayas aprendido a amarlo, cuando lo sientas tuyo?! ¿Qué va a pasar?, ¿vendrá el ángel y te lo arrebatará…?
No lo sé, pero ya está hecho.
No puedes decir eso!, ¡No lo consultaste conmigo, no me preguntaste, María ¡Seré el hazme reír de todo el
mundo!
¿Eso es lo que te preocupa?, no tienes que aceptarlo entonces, No cargues la cruz que no es hecha para ti. Esta es mi cruz, y habré de llevarla sobre mi espalda… contigo o sin ti.
¡Si no supiera de tu virtud, si no supiera de tu pureza, María!, ¡Si no supiera nada! ¡nada! ¡No dudaría ni un segundo de que estás loca!, ¡pero más loco estoy yo, que te creo!
José... si es tu cruz cárgala, si es echa para ti, llévala a cuestas con humildad, sin protestar, José, resignado y con entereza.
¡Es absurdo...!, ¡Absurdo!
¿Pretendes acaso encuadrar a Dios en tu lógica?, ¿en tu condición y en tu circunstancia?, ¿encuadrarlo en la ley que acatas o en la norma que sigues?, No, mi buen José, mi queridísimo y amado José. Dios es mucho mas que eso, y siempre escaparán sus designios a la lógica de los hombres.
¿Nacerá entonces?
Nacerá
Sea pues María, la santa y bendita seas... entre todas las mujeres. Y bendito sea el fruto de tu vientre, María
(Oscuro gradual, entra la música)

